lunes, 12 de diciembre de 2016

probando, probando: tres champús sólidos

Este verano me he pasado al champú sólido, que para mí era un gran desconocido.

Por ahora he probado tres, y la experiencia ha sido muy buena, así que es posible que ya no vuelva al tradicional. Empecé con un champú suave que compré en Olivia Soaps, y cuando ya casi se me había terminado, fui a Lush y compré dos: uno para casa y otro para llevarme a la piscina; 


los dos redondos son de Lush, y la cajita para transportarlos también. El azul es "seanik", es el que me recomendaron para darle cuerpo y volumen porque cuando lo compré tenía el pelo bastante chupado, y es lo que necesitaba. Deja el pelo, efectivamente, con volumen y suelto, pero también un poco bufado, así que luego me tengo que poner acondicionador en las puntas para evitar el efecto "he metido los dedos en el enchufe". 

El blanco es el "Honey, I washed my hair" de Lush; es el que utilizo para la piscina (y por eso me compré también una caja para llevarlo). Pregunté en la tienda por algún jabón que dejara el pelo suave e hidratado, para contrarrestar los efectos del cloro, y me recomendaron éste. Me deja el pelo muy bien, nada encrespado y además no necesito ponerme después acondicionador ni crema. Y huele muy bien, un poco a miel.

El jabón que parece una rosquilla es de la marca "secrets de provence", para cabellos normales. Lo compré en la web de Olivia Soaps, deja el pelo muy limpio y huele muy bien. Como en el azul de Lush, luego tengo que ponerme algún producto en las puntas para que no se me quede muy encrespado.

Los tres champús sólidos que he probado tienen en común que cunden bastante; quizá algo más los de Lush, porque enseguida hacen la espuma necesaria para lavarse el pelo. El de secrets de provence parece más natural, eso sí, y el olor es más suave, aunque en ninguno de los tres perdura mucho (para mí es mejor). El pelo me dura más tiempo limpio con cualquiera de estos champús que con el tradicional que había estado usando, así que por ahora me quedo con los sólidos.

¿Habéis probado este formato?

¡Buen día!


viernes, 9 de diciembre de 2016

cinco (sencillas) ideas para regalar esta navidad

¡Hola!

Aunque desde que nació Juan he reducido mucho el consumo, en navidad hago una excepción y compro para regalar. Me gustaría contaros que he hecho los regalos con mis propias manos, pero eso no ha pasado ni va a pasar... bueno, me da la risa sólo de pensar en ponerme a hacer cualquier manualidad (no sólo ahora, es que no se me da nada bien).

Sin embargo, le dedico tiempo a pensar en las mejores opciones de regalo y aunque este año estoy un poco seca en cuanto a propuestas originales, hay cosas que no fallan:

1. Tarjeta de cine

Ya no nos acordamos, pero en verano hizo mucho calor y uno de los días que me refugié con mi bebé bracero en el aire acondicionado de El Corte Inglés escuché por megafonía que tenían, para regalo, una tarjeta con 6 (unos 40€) o 12 entradasde cine (unos 70€). Sirve para casi todos los cines, se compra en cualquier caja de estos almacenes, se activa con la opción que hayas elegido y sirve durante 1 año. Este año será el regalo para mi cuñada y su novio (no tienen hijos, por supuesto).

2.  Vino

Es lo que llevo siempre a casa de mis suegros... yo no tengo ni idea de vino, así que hago una media con el precio más bajo y el más alto y compro una botella de ese rango.
Si el regalado es más joven, una botella de Lolea de sangría mola mucho. De pijadas para hacerse gin tonic, paso (es un regalo candidato a acabar en la bolsa de basura tras un #konmarie)

3. Mazapán de Santo Tomé.

El año pasado lo enseñé en IG; fue la primera vez que compraba y el regalo triunfó. En general prefiero regalar detalles como estos si no voy sobre seguro, porque gustan más y no acaban en un cajón (en este caso, acaban en las cartucheras/barriga de alguien). Cuando vivía mi abuelo, gran fans del turrón de Jijona, me iba a Casa Mira, pero ahora que no está y nadie sigue su favoritismo por este turrón, opto por productos de Santo Tomé. Se pueden comprar por internet, a partir de 50€.

4. Una suscripción a Netflix

Mi cuñada cultureta nos regaló al Chino y a mi (somos buenos para recibir regalos conjuntos porque cumplimos años la misma semana) una suscripción válida por un mes... aunque aún no la hemos usado... ¡¡pero no por falta de ganas!! es que el bebé bracero también ejerce para dormir, así que ya no vemos la tele... una pena, ahora que hay tan buenas series.

5. De segunda mano

Para darle una nueva vida a un objeto que su propietario ya no utilice. Seguro que conocéis wallapop, está lleno de tesoros... yo he vendido un pulsómetro que ya no necesitaba, y tengo otras cosas que (aviso: publicidad) están muy bien: una funda de iPhone6 sin estrenar (y en su caja), un bolso satchel de uterqüe de piel, un rodillo para bicicleta... Por si queréis echar un vistazo, buscando "uterqüe" me encontráis Y soy muy maja y muy seria (a ver si le doy un empujón a wallapop estas navidades, que tengo que comprar los reyes...)

Pues hasta aquí mi selección. Por mi parte, siempre he preferido NADA a unos calcetines o unas bragas rojas en una bola de navidad.

¡Buen día!

miércoles, 7 de diciembre de 2016

resumen 2016: libros

Me parece increíble pero este año he podido leer mucho más de lo que hubiera pensado. No han sido muchos, libros pero como me parece casi una heroicidad, teniendo en cuenta mi situación familiar y, sobre todo, la intendencia para dormir a mis criaturas, creo justo dejar constancia del hecho en el blog.

Esta primera entrada es para los libros de novela. Aquí va la lista de los que he leído durante 2016:

1. Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin; Oona y Salinger, de Frederic Beigbeder; Tantos días felices, de Laurie Colwin


Mala letra y Cicatriz, de Sara Mesa; Diarios de La Revolución de 1917, de Marina Tsvietáieva; Mi maravillosa librería, de Petra Hartlieb


Un año en los bosques, de Sue Hubbel; Tú no eres como otras madres, de Angelika Schrobsdorff; Harry Potter and the cursed child, de J.K. Rowling; Voces de Chernóbil, de Svetlana Aleksiévich; y Noches sin Dormir, de Elvira Lindo.


De todos ellos he hablado ya en el blog, y me doy cuenta que salvo el libro de Beigbeder, sólo he leído a escritoras...

El que más e ha gustado ha sido "un año en los bosques", me ha parecido una lectura muy relajante en esta etapa de vida tan movida. No es el que mejor escrito está, (ése sería el de Lucia Berlin) ni el más impactante (ése sería Cicatriz, sin duda...), pero sí ha sido una lectura balsámica y muy amena.

Y para el año que viene, tengo en mente el libro reeditado de Enrique Meneses sobre Fidel Castro y La Carne, de Rosa Montero. Ya veremos...

¿Alguna sugerencia para 2017?

domingo, 4 de diciembre de 2016

cinco comidas fáciles para llevar en tartera

Hace ya unas semanas que he vuelto al trabajo y he tenido que retomar muchas cosas, entre ellas, la tartera. Cada vez tengo menos tiempo para poder cocinar algo digno, pero las ganas de comer casero y la necesidad de ahorrar me llevan a buscar recetas que me sirvan para comer bueno, bonito y barato en el trabajo.

Estas cinco que dejo aquí las utilizo muy a menudo y son resultonas. Veréis que la carne o el pescado no abundan precisamente, pero es que en tartera sufren mucho y prefiero dejarlos para la cena y fines de semana... Además, aunque no lo ponga entre la lista de ingredientes, a casi todas se les puede añadir un huevo cocido para aumentar las proteínas (así saciará más)

1. Lentejas con pimientos confitados.
100% vegetariano y colorido. Lleva lentejas cocidas, pimiento verde, pimiento del piquillo, maíz y cebolleta, y una vinagreta de mostaza en grano, un poco de AOVE y vinagre (de módena). Es estupenda para un día que tengas la nevera más vacía porque no necesita nada fresco, salvo el pimiento verde y la cebolleta. La receta  original la podéis ver aquí



2. Ensalada templada de judías verdes
Esta ensalada, que vi en un vídeo de B*alamoda (aquí) es muy fácil y se hace muy rápidamente. Te sirve para la cena pero para llevar al trabajo es muy cómoda y muy completa; Los ingredientes son: judías verdes (yo uso las mismas que enseñaba B*alamoda, de conserva de Gutarra), patata cocida, tomates, atún o bonito y un ajo para rehogar y una vinagreta de mostaza antigua, mostaza de dijon, aceite y vinagre.


3. Ensalada templada de habitas con patata y jamón.
Durante una época comimos esta ensalada todas las semanas; es muy fácil y rápida de hacer. Sólo se necesitan habitas (yo uso congeladas), cebolla, jamón serrano en tiras o taquitos, patata (cocida) y aceitunas negras y AOVE (en la foto no sale, pero se trituran las aceitunas negras con el aceite y se mezcla con el resto de ingredientes)



4. Ensalada de cus-cús con calabacín, jamón e higos
Ya hablé de esta receta en el blog, aquí, y es que es muy fácil y muy socorrida. Los ingredientes son los que dan título a la receta, sólo se añade la cebolla y el aceite para rehogar.




5. Burrito de hummus, verduras y aceitunas

Con hummus casero (para esta receta yo lo hago son ajo, para que no sea indigesto), y zanahorias, lechuga, aguacate y aceitunas negras (tipo manzanilla) se puede montar en tortillas de maíz o trigo un par de burritos muy apañados para llevar. Simplemente hay que untar en cada una de las tortillas el hummus, y encima las verduras cortadas y las aceitunas deshuesadas, de manera que al enrollarlo queden centradas.

Aunque es una receta que he usado mucho cuando iba al gimnasio a la hora de comer, no tengo foto (no le saco el lado bueno), pero la he querido poner en este resumen porque queda muy resultona.

Y hasta aquí las comiditas, a ver si esta semana puedo dejar preparadas todas las entradas que tengo en la cabeza...

martes, 29 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: ideas de desayuno y merienda

Entre bollos y un pimiento (el hijo de una buena amiga comía pimientos crudos para merendar, lo que siempre me ha alucinado) hay más alimentos que pueden gustar a los niños y que tienen una parte sana (básicamente, y no me engaño, es que los haces tú).

Estas son algunas ideas que yo utilizo con Teo:

1. Bolitas de coco.
La receta la cogí del blog de Deliciously Ella (se puede ver aquí), lleva coco rallado, almendras, mantequilla de anacardos (yo utilicé una que había comprado en iHerb, pero se puede hacer en casa); cacao y aceite de coco. Están muy ricas, y con una bola y dos vasos de leche (mi hijo bebe bastante leche) ya está desayunado -y oyes, si tienes prisa, es un buen snack para llevar-.


2. Gofres de avena
Había dejado de hacer gofres porque utilizaba una receta con claras de huevo y ya no compro; pero en IG encontré esta de la nutricionista @lidiafolgar, que lleva avena, dátiles, huevos, un plátano maduro y canela  y salen muy ricos. Eso sí, con los moldes para horno de lekué, que son los que uso, o te levantas pronto, o los haces en domingo o para merendar, porque el proceso requiere tiempo (en total, unos 20 minutos, que en una mañana de diario no sobran).


3. Tostadas con rodajas de plátano, tahini y cascarillas de cacao

La madre del Chino nos trajo cascarillas de cacao hace muchísimo tiempo y no le dábamos salida, así que cuando vi esta idea de desayuno en la página de I quit sugar, (aquí) lo probé, más que nada por darles uso. El tahini es pasta de sésamo, así que en el sabor se parece mucho a algunas mantequillas de frutos secos. El resultado es bueno, aunque un poco pegajoso para los niños...


Espero que os hayan gustado...

¡Buen día!

viernes, 25 de noviembre de 2016

black friday: no me voy a comprar nada

Casi lo tengo que repetir como un mantra; Ya han pasado cuatro meses desde que dejé de comprarme ropa (incluyo bolsos y demás) y cosméticos. Llevo dos semanas recibiendo correos de publicidad de las ofertas de black friday. He borrado muchos sin abrirlos, pero otras veces la inercia (consumidora) me ha llevado a la página web y a ojear las ofertas... Pero como no necesito nada, nada voy a comprar.

Eso sí, cada vez me cuesta menos y estoy más convencida de que no comprar no es una renuncia, sino una desintoxicación. Y como en cualquier cura de este tipo, cuanto más se avanza, mejor te sientes y desde la distancia, más me doy cuenta de que en parte, comprar era para mí cubrir carencias.

Sin embargo, reconozco que hay dos ámbitos en los que, aunque he reducido mi nivel de consumismo, no lo he eliminado: los libros y la comida. Sigo probando comidas y sigo gastando en libros, aunque también he pedido prestados (libros) y he delegado (en el tema de las comidas).Y no dudo de que en cuanto necesite algo, lo voy a comprar, pero hasta aquí, ha merecido la pena. Tampoco dudo de que voy a cotillear las compras de los demás, porque me gusta y porque no hago proselitismo de esta postura, de hecho, este post es más para reafirmarme que para convencer a nadie.

¡Buen viernes!


miércoles, 23 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: operación baby-led weaning

Con mi segunda maternidad han cambiado muchas cosas; Sobre todo, y lo podréis haber oído de cualquier padre/madre que repita, es mucho más relajado: no sales corriendo al pediatra con el primer moco de la criatura, no le das importancia al colecho, no esterilizas todo lo que se cae al suelo, y la alimentación, ya sea con pecho o binerón, no es tan estresante.

En general, creo que con Teo cometimos muchos errores de primerizos, uno de ellos es atender al pie de la letra a todo lo que oyes, ya sea de profesionales sanitarios o de la familia (incluso de esos desconocidos que te abordan por la calle y saben perfectamente por qué está llorando tu hijo), sin atender a lo que nosotros pensábamos o intuíamos que podíamos hacer. Y uno de estos temas es la alimentación.

Al cumplir seis meses, la enfermera de Teo nos dio una fotocopia con calendarios e instrucciones -muy detallado todo- para la introducción de la comida que seguimos a rajatabla. Todo muy estricto y muy regulado, pero entonces el padre de mi criatura y yo no nos planteábamos que pudiera ser de otra forma. Pero resulta que sí (como todo en esta vida), que la manera de introducir la alimentación complementaria puede ser más flexible.

A grandes rasgos, el baby-led weaning (BLW, por sus siglas en inglés), consiste en que los niños aprendan a comer solos, y a su ritmo, alimentos enteros, evitando los purés y las papillas de frutas o cereales. En teoría, los niños que aprenden así comen mejor porque son ellos los que dirigen el proceso, participan activamente y aprecian mejor la textura, el sabor y todo lo que un alimento puede ofrecer, y que se pierde con los purés ofrecidos con cuchara. En internet hay mucha información y lo único que podría hacer es corta pegarla, sin añadir nada nuevo, por lo que remito a algunos enlaces que yo sigo, como la web -en inglés- de Gill Rapley (la "creadora" del método), el blog -en español- de una maternidad diferente, las charlas del pediatra Carlos González o la cuenta de IG @babyledweaningideas.

Para empezar con el BLW tienen que darse tres condiciones: que el bebé se mantenga sentado, que sea capaz de coger cosas con las manos y que muestre interés por la comida. Juan cumplió 6 meses el día 21 de noviembre; y es conveniente empezar a darle otros alimentos además de la leche materna, y cumple estos requisitos. El motivo que nos ha llevado a seguir este método y no el de la fotocopia es, ante todo, la experiencia: la propia y la ajena. Con Teo fuimos muy rígidos, pensando que era lo mejor para él, cuando en realidad, respetando las recomendaciones para la introducción de alimentos muy alergénicos (como el huevo o el pescado) y de seguridad para prevenir atragantamientos, el proceso podría haber sido mucho más relajado para él y para nosotros. Además, la experiencia con el BLW que una buena amiga me iba contando de su hijo nos ha hecho interesarnos por este método e intentarlo con Juan. Y por qué no decirlo, hacer dos comidas distintas con el poco tiempo que tenemos da mucha pereza... con el BLW tienes que hacer unos ajustes -lógicos- en cuanto a los condimentos, pero básicamente el bebé come lo mismo que sus padres.

En fin, estamos empezando a usar este método con Juan, así que iré contando en el blog cómo vamos.

¿Conocéis el BLW?, ¿para bien o para mal?

lunes, 21 de noviembre de 2016

diástasis y segundo embarazo (y III)

El martes pasado fui a la rehabilitación del suelo pélvico, y como fue mi última sesión (espero) voy a dar por concluido este tema, con mis conclusiones.

Creo que ya tengo fuerza suficiente en los músculos que retienen la orina (aunque no he tenido pérdidas, con el tiempo y la pérdida normal de fuerza sí podrían haber llegado) pero tengo que mantener los ejercicios que reeducan la postura y que hacen que con la actividad normal, y sobre todo con las acciones que implican levantar peso o impacto no desciendan las vísceras (que producen el prolapso y la incontinencia).

Durante todas las sesiones que he tenido con la fisio me ha ido mandando ejercicios para hacer en casa, que cada vez son más complejos, más duros y me llevan más tiempo, así que no puedo hacer todo lo que debería, pero voy poco a poco.

Para la diástasis, que tarda bastante en cerrar (y parece que nunca lo hará del todo), lo mejor es reforzar la zona sin el típico abdominal o crunch: En mi caso,  planchas y contracciones del transverso sin mover la zona lumbar (lo cuento por si a alguien le interesa, pero esto es lo que me dijeron para mi caso, hay que preguntar siempre a un profesional); y mejor si se hacen en desequilibrio, porque se contrae el suelo pélvico de forma involuntaria lo que ayuda mucho a reforzarlo (con la ayuda de un bosu, un medio tronco, un fitball o un disco de desequilibrio (yo encontré el disco en Tiger por 8€ y me lo compré, gastarme 90€ en el bosu me parece excesivo). Es muy importante reforzar la zona abdominalno sólo por el tema estético (ahora tengo barriga), sino fundamentalmente porque es la que sujeta la espalda y también las vísceras (con la tripa sin fuerza tengo muy malas digestiones y se me hincha en cuanto como algo).

En esta última sesión, además, la fisio me habló de los pesarios, que se ponen como un tampón y colocan los ginecólogos, que evitan ese descenso de las vísceras durante la práctica de ejercicios más activos. De todas maneras, y hasta que no transcurra al menos un año desde el parto, mejor optar por actividades como hipopresivos, ejercicios isométricos y natación, que no afectan al suelo pélvico y son muy buenos para la espalda (no olvidemos que tengo un bebé que no quiere carro y va en brazos a todas partes).

Bueno, pues dentro de un año espero haber mejorado en todos estos aspectos. El tema estético es importante, pero la salud es fundamental; de mayor no quiero estar delgada y llevar compresas para la incontinencia; quiero seguir haciendo ejercicio pero si tengo que parar el ritmo, no hay problema. Al final, como en todos los temas de maternidad, mi única lección es que tengo que ser paciente (y perseverante).

Como en los post anteriores sobre este tema, si queréis hacerme alguna pregunta o comentario más personal, no dudéis en escribirme un correo. Hay muchas mujeres que no tienen problemas tras su(s) parto(s), pero otras sí y nos callamos porque nos da vergüenza preguntar al médico, a la matrona o a un fisioterapeuta, cuando lo mejor es buscar soluciones.

¡Buen día!

martes, 15 de noviembre de 2016

a vueltas con el color del sillón

Hace ya unas semanas publiqué una entrada contando que queríamos cambiar la funda de un sillón de ikea de un modelo descatalogado, y que habíamos encontrado una web que vende online las fundas pero no nos decidíamos por el color.

Pues seguimos exactamente en el mismo punto, aunque las opiniones en los comentarios se decantaban por el verde menta, la gente que ha visto el salón opina que el amarillo, así que he hecho fotos al salón y las voy a enseñar para hacer una segunda ronda:

tengo una pared y una lámpara grises, mesa de comedor de madera, y alfombra de colores  otoñales




La funda que queremos cambiar es la verde; recuerdo que tengo dos niños pequeños (uno de ellos muy vomitón y el otro baja al parque y sube de barro hasta las orejas, literalmente).

Y estas son las muestras de los colores que habíamos pedido:



¿opiniones?

¡¡gracias!!

domingo, 13 de noviembre de 2016

una mañana en biocultura

Hace ya algunos años que el Chino y yo vamos a la feria de biocultura. Todavía se organizaba en la casa de campo la primera vez que fuimos, y ha cambiado bastante desde entonces. El Chino me recordaba el viernes por la mañana, de camino a Ifema -en coche y con un bebé, eso ya dice bastante del tiempo que ha pasado-, cuando toda la planta baja del recinto ferial estaba dedicada a temas más esotéricos, y la fruta y verdura ocupaba la otra planta.

Bueno, ahora hay menos cosas "esotéricas" y una oferta más amplia; nosotros siempre volvemos con algún descubrimiento y también con una mala compra; hace ya cuatro o cinco años compramos una botella con horchata concentrada que había que diluir en agua para obtener la bebida y que en la feria estaba muy buena, pero en casa no salía nada potable... aunque ha estado en la nevera hasta antes de ayer, prácticamente...  Otras veces veníamos cargados de tofu y ya hace tiempo que no lo probamos. En cualquier caso, los precios de esta feria no son nada baratos y hay que mirarlos bien, esta vez no hemos comprado casi nada de comer porque nos sale mucho más económico hacerlo en los establecimientos del barrio (en mi herbolario tienen ya de todo y a mejor precio, y lo mismo en el mercado).

Aunque no esperaba comprar nada, me llevé unas cuantas cosas:


Fermentos lácticos para hacer yogures en casa; semillas de lino y chía con manzana y canela (para añadir al yogur o a batidos); miel en crudo y conservas de atún y ventresca (salen un poco caras pero tenían pinta de delicatessen). Y unas pastas de coco que están muy buenas.

Además de la comida, compramos algunas cosas más:


Baberos para Juan de algodón bio; un desodorante de alumbre, una botella de cristal y silicona (para el trabajo) y uno de esos sujeta cucharas de cerámica (nunca sé donde poner la cuchara de palo cuando cocino).

Este año el desodorante y el fermento tienen muchas papeletas para ser la compra desastre, tendremos que probarlo todo para saberlo...

jueves, 10 de noviembre de 2016

Adiós Condesa, adiós

Si me lo hubieran dicho hace cinco años, cuando compré mi chaqueta de La Condesa, no lo hubiera creído (tampoco hubiera pensado que EEUU podría tener una presidenta, pero en eso sí he acertado); y es que cuando me decidí a comprarla estaba convencida de que no había chaqueta más bonita en todo el mundo y que sería de esas prendas que tus hijas te roban del armario.

Pero no. Mi chaqueta de La Condesa, LA CHAQUETA, ha desaparecido de mi armario. Ha sido víctima de KonMarie y ahora la disfruta otra persona.

estaba embarazada, y me quedaba mucho mejor con barriga :)

Muchas veces me puse mi chaqueta y al final acababa por dejarla en su percha: o bien no me convencía el estilismo, o pensaba que se me iba manchar... mil excusas. El otro día me la volví a poner y pensé que con ella mis pelos se veían peor, mis ojeras se notaban mucho más y que no me lucía nada. Me faltaba actitud, tuve claro que la chaqueta podía conmigo y me comía. No estaba hecha para mí.

Y tomé la decisión: la saqué del armario. La persona que la tiene ahorala lleva con mucho estilo, mucha gracia y mucha personalidad, y como hija de sastre sabe apreciar el trabajo que tiene y lo bien hecha que está. No, no la he regalado, es un préstamo que puedo deshacer cuando quiera (un acuerdo muy común entre las féminas de mi familia); pero lo que cuenta es que, a diferencia del resto de prendas que saqué del armario, haciendo un #KonMarie, a ésta le di las gracias y con ella he aprendido una lección.

Y no me extraña que haya mujeres que ponen zapatos de tacón en las estanterías, hay algunos pares que como objeto decorativo y para admirar están muy bien, pero no puedes llevarlos.

lunes, 7 de noviembre de 2016

#desayunosinpan

Llevo media vida desayunando casi todos los días fruta (básicamente kiwi), tostada con aceite y jamón o pavo. Aunque hay días que cambio, esto es lo que tomo prácticamente todas las mañanas, así que el lunes pasado me dio por cambiar para hacer, durante una semana, desayunos distintos, sin tostadas, ni kiwi, ni pavo. He utilizado ingredientes más o menos exóticos que ya tenía en casa (como las semillas de chía, el aceite de coco la leche de coco, que uso para hacer curry), pero no he comprado nada nuevo, así que he adaptado algunas recetas (no llevan miel ni siropes de ninguna clase porque no tengo).

Las mañanas siempre son complicadas porque voy con Juan (mi bebé de cinco meses) a llevar a Teo al colegio, así que la opción de los pudín me ha servido para dejar listo el desayuno la noche anterior, con añadir algunos ingredientes más por encima ya está listo para comer.

éste es el resultado, que he ido mostrando en IG todas las mañanas:

Lunes: pudín de plátano, chía, aceite de oliva y pipas de calabaza. La receta es de las Hemsley; estaba bueno pero lo hice con la mitad de cantidad y me quedé con un poco de hambre...


Martes: mugcake de plátano y cacao. Lleva un plátano maduro machacado, un huevo, dos cucharadas de semillas molidas y una de cacao en polvo; se mezcla todo junto en una taza tipo mug y se cuaja en el microondas 3 minutos a máxima potencia. Sale una especie de bizcocho.

No era la primera vez que probaba esta receta y me gusta mucho, se tarda poco en hacerla y el resultado es rico (no es comparable a la repostería, claro) y bastante saciante. Lo de las mugcakes es un mundo, también tengo otra receta con manzana que está muy rica, pero no pude repetirla porque esta semana no tenía en casa compota.


Miércoles: carrot cake saludable

Vi esta receta en internet y me llamó la atención; lleva avena, leche vegetal (yo usé de avena, precisamente), yogur griego (utilicé el yogur natural que hacemos en casa), semillas de chía, zanahoria rallada y pasas. Se deja reposar todo por la noche en la nevera y en el momento de consumir le puedes poner nueces y canela.

En la receta original se utiliza sirope de arce para endulzar, pero yo no tengo, así que me conformé con el dulzor de las zanahorias y las pasas. No es para tirar cohetes, pero está rica (mucho mejor es una receta de carro cake crudivegano que preparé en un curso y que espero repetir alguna vez)


Jueves: yogur natural con granola

Hice la granola en casa siguiendo una receta que vi en el libro de I quit sugar, de Sarah Wilson, que lleva copos de coco, nueces, semillas y aceite de coco. Quedó bastante bien aunque no le puse sirope, porque no tengo.



Viernes: pudín de coco con frambuesas y chía

Otra receta de las Hemsley; lleva leche de coco, frambuesas (yo usé congeladas) y semillas de chía. No le puse miel ni extracto de vainilla porque no tengo en casa, pero le puse unas gotas de stevia con vainilla que sí tenía (ya sé que es raro tener esto y no miel, pero se dio así), y fue un error mayúsculo. Ese mismo día me deshice de la stevia, no me gusta nada porque el dulzor que tiene me resulta muy desagradable.

El resultado fue curioso, pero no me convenció del todo. De nuevo hice la mitad de las cantidades originales, pero me llenó bastante.


Sábado: tortilla con semillas y fruta (uvas, kiwi y mandarina)

Un desayuno de lo más normalito, pero ya con tiempo para hacer (y tomar) algo caliente. La tortilla, eso sí, llevaba canela y semillas.


Domingo: tortilla con canela y plátano y yogur natural con arándanos y más plátano

Otra tortilla, esta vez con plátano por encima (seguí el consejo de @anafilipipower) y más yogur con fruta. Repetición, vaya, pero todo estaba muy rico. ¡Sin duda me quedo con este desayuno, que es el más normal!  además tomé un té nuevo del que me habían dado una muestra el día anterior en Tea Shop: pu erth (té rojo) brownie. Riquísimo.


 Esta tontería de los desayunos me ha llevado a perder bastante tiempo, pero también me ha obligado a variar y probar cosas distintas en esta primera comida y eso lo doy por bueno, para no caer en una constante rutina. Claro que, ahora que veo las fotos, lo que debería cambiar son los manteles para el desayuno...

¡Buen día!

viernes, 4 de noviembre de 2016

hacer un #konmari

El otro día, aprovechando que estaban mis padres en casa, y que había manos suficientes para los dos hijos sin contar las mías, me lié la manta a la cabeza y saqué toda mi ropa del armario para hacer un #konmari, después de haber leído el libro "la magia del orden".

no se aprecia bien la altura de las montañas de ropa...

No he puesto en orden toda mi casa (libros, archivos, juguetes, ropa de los niños) porque ese proyecto me viene ahora mismo muy grande, pero como de todas maneras tenía que sacar la ropa de invierno sí o sí, aproveché la ocasión para hacer limpieza a fondo.

Aunque todavía tengo el libro en casa (no es mío), había dejado apuntadas las claves para la operación konmari, según las instrucciones que ella da. Creo que no cumplí ni una... y esto es lo que NO hice:

1. la primera y más importante: "no pienses en lo que quieres tirar, piensa en lo que quieres conservar porque te hace feliz".

A mí la idea de tirar me seducía porque me imaginaba mi armario ordenado por una vez, con aire entre las perchas y que se viera todo a la primera. Pero en cuanto empecé a desechar, me di cuenta de que tirar no me hace nada feliz. Me da muchísima pena deshacerme de cosas que están en buen estado, o que me han costado mi dinerillo. Llené una bolsa grande de ropa (que no es mucho) con morralla, pero luego saqué cosas, arrepentida.

mi bolsa de deshechos

2. hacer la limpieza a solas. Tenía a toda la familia en casa, así que acabé pidiendo consejo; y a mi madre, lógicamente, no le parecía nada bien que tirara nada. Ella se llevó un par de zapatos (muy bonitos, muy nuevos, a pesar de que las dos veces que me los puse me destrozaron los pies -heridas sangrantes- estuve a punto de dejarlos en el armario), y me disuadió de tirar unos pantalones con el bajo destrozado -los he llevado a arreglar- y otros muy pasados -que ahora están en el tinte-, más una camisa que no sé si me llegaré a poner, pero que está nueva.

3. no separar la ropa por temporadas. Bueno, se supone que en la primera tirada te deshaces de tanta ropa que ya no necesitas separarla por temporadas, puedes guardarla toda junta porque no tendrás problemas de espacio, pero no me ha pasado. Al final no he tirado casi nada, así que he mantenido mi caja de ropa de temporada.

4. sacar toda la ropa a la vez. Imposible, por temas de tiempo. Me queda pendiente la cómoda donde tengo las bufandas, calcetines y medias, y la ropa interior. Y habría mucho que ordenar aquí...

más apretados que la hora punta del metro

El resultado: suspenso en #konmari. Después del resumen que he hecho, no puedo echarle la culpa al método, porque directamente no lo he seguido. Mi armario sigue estando abarrotado. Quizá el momento no haya sido el mejor, ahora no puedo elegir lo que me hace feliz porque estoy todavía con la lactancia, que me limita mucho a la hora de vestirme, y con mi talla sin definir, así que tendré que retomar este tema más adelante. Lo que sí he sacado en positivo es darme cuenta de que tengo de todo y no necesito absolutamente nada; esta misma reflexión la he leído en el blog de escarabajos, bichos y mariposas; y me parece una lección muy valiosa.

¡Buen día!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

madre no hay más que una: la culpa

En este país en el que nos dividimos para todo, en el tenemos encendidos debates sobre la tortilla con cebolla o sin cebolla,  cola cao o nesquik, la nutella o la nocilla, el gazpacho con pepino o sin pepino, etc, la maternidad no iba a estar exenta de bandos. En este caso, o eres de Carlos González, o de Estivill.

Carlos González es un pediatra que aboga por la lactancia a demanda, por coger al niño en brazos cada vez que llore, por el colecho, o por no castigar. Ha escrito "bésame mucho" y "un regalo para toda la vida", dos libros muy vendidos sobre crianza y lactancia.

Eduard Estivill es un médico especialista en sueño que aboga por seguir con los niños un método conductista para que duerman solos, en su cama (o cuna) y en su habitación. Estivill es el autor de "duérmete niño", otro bestseller.

Y hay que seguir a uno. Claro, con la presentación que he hecho, lo lógico y normal, sobre todo si no tienes niños, es elegir a Carlos González, porque, ¿quién estaría en contra de educar con amor y cariño, en lugar de dejar llorar al bebé hasta que se duerma?

Yo tenía clarísimo que a Teo le íbamos a educar en amor y cariño. Luego se unió el colecho, por necesidad (cuando hay lactancia a demanda es muy cómodo y el bebé y la madre duermen mejor así). Pero cuando la teta ya no funcionaba para dormirle, se despertaba cada diez minutos y tardaba horas en conciliar el sueño, el dolor de espalda y la idea de que el colecho no podía alargarse eternamente empujaron a Teo a su cuna, más o menos al sexto mes. Y al décimo, llegó el método Estivill, apoyado por algunos amigos, aferrándonos a cualquier cosa con tal de que el niño y los padres pudiéramos dormir unas horas, pero sin contar nada a nadie para no alarmar al grupo proGonzález. Aquello fue un desastre mayúsculo, y a la segunda noche renunciamos: desde entonces nos quedamos por las noches con Teo leyendo cuentos, y luego con la luz apagada, con él hasta que se duerme (esto nos ha llevado meses de práctica, lo que al final es conductismo puro y duro).

He contado mi historia, pero en realidad da igual; hubiera hecho lo que hubiera hecho, todo está mal. La maternidad es culpa; "no cojas al niño que se malacostumbra", "coge al niño que llora, pobrecito", "que coma de todo", "que coma lo que quiera", "los niños no pueden elegir", "los niños tienen que elegir"... podría estar recordando frases y consejos de este tipo todo un día (de conocidos y de auténticos desconocidos); pero al final se reduce a que no importa lo que hagas, está mal.

Juan, mi bebé de cinco meses, solo concilia el sueño con la teta, y no siempre. Ya conté por IG que no ha querido el chupete, y así sigue. Y hasta ahora no pasaba nada porque yo estoy en casa; pero me quedan dos semanas para volver al trabajo, y con él se va a quedar su padre, que ha cogido una excedencia, que tiene mucha paciencia pero no tiene pechos y hasta hoy no ha podido dormirle. Y claro, te planteas qué hacer. Carlos González le echaría la culpa al sistema, que "obliga" a las madres a volver al trabajo (habría que explicarle que muchas lo hacen de mil amores, pero no dicen nada por culpa), pero no te daría solución; Estivill te dejaría su libro para aplicar su método (que una vez conocido, no volveremos a intentar).

El otro día en el parque, con Juan en brazos (que para eso es mi #bebébracero) contaba esto a dos madres; ambas con dos niñas cada una; Una me dijo: "yo la dejé que llorara", refiriéndose a su hija pequeña, y añadió "soy así de mala madre"; la otra me dijo "me levanto siempre y la meto en mi cama, soy una blanda". Parece que las dos hicieron lo que creían que tenían que hacer, pero sienten culpa, y por eso se justifican. Muchas veces, por la calle, he llevado a Juan en el carro llorando -a veces no podría cogerle, a veces esperaba que se durmiera porque iba con los ojos cerrados- y he notado las miradas de desaprobación; otras veces directamente me lo han echado en cara. Pero también he notado miradas de desaprobación cuando he llevado al bebé en brazos, empujando el carrito (vacío) y todavía con la mochila de porteo puesta (a Juan el porteo le parece la solución menos mala, pero muchas veces no le gusta y también llora).

Y por eso he querido escribir este post, con dolor de espalda, con nervios porque no sé como se tomará mi bebé los biberones, porque empiezo a trabajar en dos semanas y ya noto la culpa, que parece que se instala en cuanto el predictor da positivo. No importa cómo acabe esta historia, yo ya me siento culpable porque aunque he dado el pecho a demanda, he servido de chupete, y he llevado en brazos a Juan siempre, me siento culpable por si le estoy "mal acostumbrando", y porque luego tendré que "desacostumbrarle". Y aunque suene a Carlos González, en realidad mi motivación es egoísta: hago lo que sea con tal de dormir (porque la primera opción fue que durmiera en cuna, que tuviera chupete...) Qué desazón, proclamo. Por ahora, entre el Chino y yo, la opción que más votos tiene es comprar una cama más grande, en la que quepamos los cuatro... Ay, la culpa...

viernes, 21 de octubre de 2016

cuatro podcast muy recomendables

Fue en otra vida cuando el Chino y yo vivíamos solos y él se levantaba a las 6 para ir a correr, volvía contento y feliz y desayunábamos charlando de cosas insustanciales o del podcast que acababa de escuchar en su iPod mientras corría.

Entonces yo no tenía hijos ni iPhone, dos cosas que me han cambiado la vida. Mucho tiempo ya no tenemos y no estamos el Chino ni servidora para levantarnos a las 6 voluntariamente (que ya nos levantamos, y mucho, toda la noche con los niños) pero en lo del podcast sí seguimos, cuando podemos. Yo me aficioné por las referencias del Chino y al final seguí mi propio camino; dejé los programas de la BBC porque se me iba el santo al cielo y me mantengo fiel (y suscrita) a estos cuatro programas, que son muy recomendables:

1. Nadie sabe nada (cadena SER): seguro que no descubro nada porque es el primer programa en descargas, pero por si alguien no se ha enterado, es el programa de Berto Romero y Andreu Buenafuente de preguntas e improvisación. Es de humor, dura una hora y es muy entretenido porque los presentadores son muy buenos y ya tienen muchas tablas, y se nota. Como en cualquier espacio de humor, hay días muy buenos y otros más flojos, pero a mí me gusta porque al menos una sonrisa sacas.

2. Ilustres ignorantes (el programa de #0, en Movistar). Un programa de humor con Javier Coronas, Javier Cansado y Pepe Colubi al que van invitados un humorista y otro personaje conocido, a hablar de lo que toque, con mucha guasa. Antes de que naciera Juan (hoy día 21 cumplirá cinco meses) el Chino y la menda se vieron todos los programas atrasados gracias a que teníamos cable con todos los extras (cuando lo echaban en C+ no podíamos verlo) y a que Teo entonces dormía toda la noche del tirón; ahora me lo descargo en audio y me río igual o más que si lo viera. 

3. La Cultureta (Conda Cero); es una tertulia de temas de cultura muy bien llevada por Alsina; esta temporada han cambiado el horario del programa (eso no importa cuando lo escuchas en podcast) pero poco les faltó para que lo quitaran por otro programa de fútbol (qué rabia me da que el tsunami del fútbol arrase con todo), y ya no está Rodrigo Cortés, que me cae muy bien y habla mejor; pero me sigue entreteniendo muchísimo. Hablan de series que no veo, de estrenos de cine, de libros y de otras cosas que ahora mismo me estoy perdiendo, pero lo disfruto y sigo al día (más o menos, porque aunque no tuviera niños no podría seguir el ritmo de las series de TV o plataformas).

4. Música y significado (RTVE). Este sí que es un programa cultural; se aprende muchísimo con las explicaciones de las grandes obras y los grandes maestros de la música. Reconozco que a la música clásica le presto poca atención y la dejo como sonido de fondo; si empecé a escuchar el programa fue para meter baza en las comidas familiares en casa del Chino, cuando mi suegro nos pone música clásica y yo me quedo a verlas venir; pero mira, al final me aficioné al programa y con eso ya tengo bastante. Nunca podré hacerme la cultureta, me falta memoria para quedarme con los datos...

Hasta aquí mis sugerencias de programas de este gran invento que es el podcast. Elegir, escuchar a la carta, quitarte de encima los anuncios... ¡un invento!

¿Alguna sugerencia?

miércoles, 19 de octubre de 2016

la manía del orden

Se podría afirmar que la lista de los libros más vendidos de "no ficción" es un reflejo del momento que vivimos; Si tuviera memoria haría una lista, pero no la tengo y seguro que todo el mundo tiene en la cabeza alguna de estas modas que lo inundan todo y luego desaparecen.

Ahora mismo lo que llena las estanterías son los libros dedicados el orden y en el número 1 está Marie Kondo y su "magia del orden", que yo no he comprado pero que he regalado. Se lo compré a mi hermana pequeña este verano por su cumpleaños. Es un regalo extraño pero es que siempre me ha parecido que acumulaba muchísimas cosas y que le podía venir bien. Es un error de "persona ordenada" (como quiero creer que soy) no respetar que cada uno tiene su orden e intentar organizarles la casa. El resultado ha sido que mi hermana ha pasado del libro, me lo he leído yo y ahora tengo ansia viva por ponerme a hacer limpieza de los armarios...

A estas alturas todo el mundo habrá oído hablar de Marie Kondo y su método para organizar tu casa y de paso, cambiar tu vida -a mejor, se entiende-. A mí me convence porque me identifico mucho con la Kondo: yo de pequeña pasaba las tardes ordenando mi habitación, que compartía con mis hermanas, ambas mucho más cercanas a Diógenes que a la Kondo. Pero yo no tenía un método y al final acababa por meter a capón todo en los cajones o en el socorrido baúl de juguetes que hacía las funciones de agujero negro. En mi cabeza y en mi orden, las cosas no tienen por qué estar organizadas, basta con no verlas... jejeje

El caso es que ordenar siempre ha tenido para mí algo terapéutico. Si hay algo "desordenado" y lo estoy viendo, no me puedo concentrar en otra cosa. Recoger la cocina, por ejemplo, tiene algo de sanador (aunque suene a que la que necesita sanar soy yo); no es que me guste pasar tiempo limpiando, es que cuando algo está muy desordenado y lo ordeno me quedo mucho más tranquila. Bueno, no sé si me he explicado, pero acabaré diciendo que mi madre vio claro que mi salud mental corría peligro compartiendo habitación con mis hermanas y al final tuve mi propia habitación (diminuta, austera, sin espacio para almacenar, pero con mi orden).

En cuanto pueda tener una tarde libre, me organizo el armario. Ahora no tengo tiempo pero cada vez que lo abro empiezo a fichar lo que me sobra. De momento, y aunque no respete el método KonMarie, he hecho limpieza en los bolsos: organicé un mercadillo con amigas y regalé muchos, aunque todas me insistían en que debía ponerlos a la venta en wallapop; les hice caso y  mira, ¡no he vendido nada!

Eso sí, en cuanto pueda, me pongo con la ropa. Y haré fotos del antes y después, aunque sinceramente, no creo que me sobre tanto como para que me cambie la vida. A lo mejor lo que me hace falta es un armario más grande...


lunes, 17 de octubre de 2016

#semanaverde

El tiempo es cíclico. Los días, las semanas, los meses, las estaciones, los años... todo llega y todo pasa. No es que me esté poniendo mística ni que quiera hacer méritos para el Nobel del año que viene; es que ya tengo la nevera vacía, lo que me pasa siempre a estas alturas de mes (ya hemos acabado con el cargamento de verdura del mercado de la casa de campo que se organiza el primer sábado de cada mes) y no me queda nada de la huerta madrileña.  Aunque estos productos no son tan variados como en otras comunidades, la verdad es que salen muy bien y te apañan muchas comidas.

No están todos los platos que he sacado estos días, porque algunos me quedaron realmente feos (con el nivel de mis fotos os podéis hacer una idea), pero son todos los que están:

lunes: berenjenas rellenas de bulgur con tzatziki (mi fea foto no hacía justicia)


martes: pimientos verdes asados (de guarnición, estaban realmente buenos). Casi siempre se me quedan crudos pero esta vez alargué el tiempo de horno y quedaron en su punto


miércoles: ensalada de quinoa con salmón al vapor y pepino. Lo bueno de esta receta es que se hace sola en la thermomix y en veinte minutos; cuando subí la foto a IG se generó un grupo antipepinero y otro pro (en el que estoy, claro). Tengo que decir, aun a riesgo de generar arcadas, que yo soy muy pepinera, me gusta esta cucurbitácea :))


jueves: milhojas de berenjena con pavo y queso. Esta receta de @isasaweis es una de mis preferidas, es muy sencilla y se deja hecha en un momento, pero quedó fatal porque la berenjena amargaba mucho. Un desastre.



 Viernes: gazpacho (todavía había calores); todo de la #huertamadrileña: tomates, pepino, pimientos, cebolla...
 



Sábado: fritatta de calabacín (y gazpacho para acompañar); era la primera vez que probaba esta receta y no me gustó mucho, demasiado sosa. No pasó la prueba...


Domingo: ya sin tiempo para nada; tomates a los que no hacía falta más que un poco de aceite y sal...


Y de postre, fresas de San Sebastián de los Reyes, que son una delicia: fresas auténticas, parecen caramelos :p


Hasta aqui mi #semanaverde. Esta que empieza ya toca tirar de lo que tengo en la nevera y, sobre todo, en el congelador. Voy a intentar aprovecharlo todo sin ir a la compra: un reto. Como dice una amiga, tengo horror vacui nevera; el síndrome de la nevera vacía... ¿a alguien más le pasa?

jueves, 13 de octubre de 2016

madre no hay más que una: el uniforme

Es común que cuando te toca, como madre, bajar al parque a tus criaturas, al principio reniegues de ese grupo de madres que se juntan todas las tardes en el mismo banco (tiene las mejores vistas de todos los columpios y es el más limpio). Esas madres te parecerán alienadas: siempre hablando de sus hijos, siempre con el plátano o el zumo en la mano atentas a cualquier distracción de su hijo para metérselo en la boca, y sí, vestidas todas igual. Porque tú, claro, no vas a ser como ellas: tú no eres como otras madres.

Pues aquí una que empezó así y poco me falta ya para organizar un grupo de whatsapp. Y además he adoptado hasta el uniforme.

El uniforme dependerá de donde vivas, por aquello del clima, pero vamos, ve despidiéndote del zapato abierto, de los pantalones blancos y de las camisas que se lavan a mano, porque se necesita zapato cerrado para no acabar hasta arriba de arena, camiseta de algodón de las que se lavan prontito y una chaqueta con bolsillos bien grandes donde te quepan todos los muñecos de la patrulla canina y un buen puñado de arena. Os presento mi uniforme:


Las camisetas de rayas y los vaqueros los tengo a pares, así que aunque cambie todos los días (que ya os digo que no, ¡menudo dispendio!) siempre voy de uniforme. Zapatillas trotonas, de un color sufrido. La mochila para tener las manos libres y por último un reloj, indispensable para saber cuando es la hora de subir a casa (está mal visto consultar el móvil, parece que no te ocupas de tus hijos lo suficiente). La parka verde, sufrida a la par que sencilla, de esas prendas tontas que te pones por darle uso, porque sobra con el primer rayo de sol y no abriga nada cuando hace frío.

¿Y qué pasa cuando llueve o hace frío? pues que no hay parque, porque la arena se convierte en barro y como mucho bajas a pisar un par de charcos, así que para eso todavía no tengo outfit ;) .

¡Buen día!


martes, 11 de octubre de 2016

barritas (tipo) larabar caseras

Desde que mi hermana pequeña cambió su dieta este verano y se hizo paleo, le busco recetas fáciles para que pueda hacerse la comida en casa o llevarla al trabajo. Una buena opción son las recetas de la página d detoxinista.com, y allí encontré dos recetas de las famosas (al menos por las redes) barritas energéticas larabar. Yo nunca las he probado, pero me convenció que solo tuvieran tres ingredientes  (cerezas deshidratadas -que no encontré y sustituí con arándanos-, dátiles y almendras) y que los comentarios del blog avalaran su sabor, así que me puse a hacerlas para dárselas a mi hermana como regalo. El resultado, sin embargo, no ha sido muy bueno... las mías quedaron muy pegajosas y empalagosas

El proceso es sencillo: mezclar los ingredientes (yo usé la thermomix, que superó el reto con dificultad)


Extender la mezcla en un recipiente cubierto con papel antiadherente

y dejar enfriar en la nevera, al menos una hora


El resultado, como digo, no fue muy convincente. Se las di a probar a mi hijo mayor, al principio no le hizo ninguna gracia, pero tenía mucha hambre y comió un par de bocados, el pobre, jeje. Eso sí, acabó pegajoso y pringado, no lo recomiendo (pero lo cuento para dar contenido al blog).

¿Habéis probado a hacer alguna barrita de este tipo en casa?

viernes, 7 de octubre de 2016

cinco tés ricos (ricos)

Como nunca me ha gustado el café empecé a tomar infusiones. Al principio, las clásicas de supermercado que toda madre y abuela guarda como fondo de armario de la cocina (literalmente, las tenía que buscar en el fondo de un armario de la cocina), y aunque no estaban nada buenas, la sensación de tomar una taza caliente de té o manzanilla me gustaba y me fue empujando a comprar mis propias infusiones, en tiendas especializadas, hasta hoy. Aunque no soy una experta ni purista, me he aficionado mucho y orgullosamente puedo decir que en mi casa mis tés ocupan un lugar destacado, nada del fondo del armario, ¡una repisa entera!

Desde hace algunos años voy a Tea Shop porque tienen muchísima variedad y porque lo tengo al lado de casa (conozco otras tiendas, pero ya no puedo ir asiduamente a ellas). Y aquí enseño las que más me gustan ahora:

1. Rooibos la provence

Para limitar la teína recurro al rooibos, y este es el que más me gusta: tiene un olor a campo riquísimo, y el sabor es más intenso que la mayoría de infusiones que tengo. Yo lo prefiero para después de comer o de cenar, que me asienta el estómago y si me he quedado con hambre, me sacia.



2. Vital mango

Es una mezcla de té negro con trocitos de mango deshidratado, se puede tomar frío o caliente y en ambos casos está muy bueno. Tiene mucho sabor, es dulzón y en el desayuno sienta de maravilla.

3. Rooibos Orange Kalahari

con una onza de chocolate con naranja, mejor


Otro rooibos (se nota que estoy criando), con trocitos de naranja y zanahoria. En realidad la zanahoria no se nota casi nada porque la naranja lo impregna todo, pero soy fans del olor de este cítrico y me gusta mucho. No lo he comprado nunca pero es la muestra que pido siempre, así que lo he tomado varias veces. Siempre pienso que será el próximo que compre pero luego me surge otra cosa... De todas maneras, en mi lista está.

4. Wild peach

Es una infusión de albaricoque y aunque se puede tomar caliente, está mucho mejor cuando se hace en frío. En verano me preparo jarras y como no tiene teína y no uso azúcar, puedo tomar lo que quiera.

5. Pu erth chai

Es una mezcla de té rojo (que no me apasiona) y las especias del chai; se puede tomar solo o con leche (de vaca o vegetal), y está muy rico cuando empieza a hacer frío (lo que ahora me parece muy lejano, la verdad). Los chai me gustan porque huelen ya a invierno, a estar a gusto y a tiempo para saborearlo.

Hasta aquí las infusiones que más me gustan últimamente; voy variando mucho porque hay una oferta muy amplia. No he puesto ninguno de estilo tropical porque este verano he tomado muchos y me he saturado un poco, necesito cambio. Siempre los tomo sin azúcar porque ya me he acostumbrado y si le pongo, me sabe demasiado dulce. Y mejor si lo acompaño de alguna lectura, aunque últimamente eso ya es muy difícil...

¿os gusta el té? ¿Alguna recomendación?

jueves, 29 de septiembre de 2016

#unañosincompras : maquillaje

El otro día me enteré, por el blog de escarabajos, bichos y mariposas que esto del consumo cero es ya un movimiento en toda regla y hasta tiene su hashtag: #unañosincompras.

La verdad es que por ahora lo de no comprar nada lo llevo muy bien porque estando en casa de permiso de maternidad lo de la ropa no me preocupa; voy casi de uniforme y lo único que echo de menos los sujetadores  bonitos (los de la lactancia son un horror). Eso sí, si me pongo la presión de tener que cumplir un objetivo, como es el de estar un año sin adquirir nada, entonces me entra el ansia, así que por ahora diré que estoy en esto por casualidad, y si sale, bien.

Sin embargo, escribí el otro día en instagram que para mí lo de no comprar es casi una cuestión de vergüenza: tengo ropa sin estrenar y con su etiqueta; lo cual es un claro síntoma de que compro sin necesidad. Y en ese momento me acordé de todas las cosas de maquillaje que tengo guardadas y que no uso... aunque en este tema soy mucho más consciente de que no me hace falta nada, no porque mi careto no lo necesite, jejeje, sino porque uso muy pocas cosas y salvo en el caso de los polvos de sol, ¡nunca he terminado un cosmético!

En las demostraciones de maquillaje siempre me ponen los mismos colores, así que ya no me da vergüenza responder, cuando me preguntan qué quiero llevarme, que nada. Me dispongo a hacer una limpieza y voy a regalar o deshacerme de todo lo que no necesito, todo lo que tengo repetido (porque al final no tengo mucha variedad) empezando por las sombras de ojos (estoy mejor con gafas de sol)...



Continuando por los coloretes...



Y terminando con las barras de labios...



Y para terminar, una confesión: aunque no haya comprado nada en dos meses, reconozco que alguna tentación sí que he tenido, como el vestido de zara que vi en el IG de @taza (todo lo que lleva esta chica me gusta). Si te lo regalan no cuenta, ¿no?



¡Buen día!

martes, 27 de septiembre de 2016

renovar un sillón de ikea (descatalogado)

Cuando me independicé mi única inversión en mobiliario fue (a medias con el Chino) un sillón cama de ikea de tres plazas, al que se podía cambiar de funda. Entonces nos pareció la mejor compra porque así podríamos tener invitados en nuestro piso de una habitación y además cambiar el color, sin mucho coste, cuando quisiéramos renovarlo. Parecía un buen plan, pero salió regular...

Del piso tuvimos que irnos en menos de un año porque unas obras en los locales a pie de calle casi lo tiran abajo (escribí sobre ello, en los principios del blog, aquí) y el sillón viajó hasta Barcelona, donde entonces vivía mi hermana la alemana, y nosotros nos fuimos a otro mini piso de una habitación. Cuando compramos casa como unos señores, reclamamos la posesión del tresillo, que para entonces había cumplido cinco años, y seguía entero y con su funda. Pero ahora que queremos poner en práctica el cambio, nos encontramos con que Ikea ha tenido el mal gusto de descatalogar el sillón (modelo Karlstad). Y no, ya no nos gusta. Y el tiempo ha pasado por nuestro otrora querido sillón, y no de largo. Necesita un cambio.

Gracias al boca a boca me enteré de que en Polonia (¡viva la globalización!) hay una empresa que fabrica fundas para TODOS los modelos de ikea. Se llama soferia.com y puedes ver el modelo y elegir color y material para él, por unos 170€;



como esto de encargar vía internet una funda tiene muchos riesgos, puedes pedir hasta cinco muestras de los colores y materiales que te interesen. Yo he pedido las que muestro en la foto:


Aquí es donde tengo dudas... queremos sustituir una funda de color verde oscuro, en un salón blanco/gris claro y que vaya bien con otro sillón gris, que es el que se ve en la foto y que hace de fondo. Por ahora los que más opciones tienen son el lima (primero por la izquierda en la fila de arriba) y el verde menta (último). Yo quería un amarillo más subido, pero no hay.

¿Qué os parece? ¿opiniones?

domingo, 25 de septiembre de 2016

cinco cuentas de instagram muy recomendables

¡buenas!

Hoy domingo (o lunes, que estos post me duran dos días) es un buen momento para perder tiempo en las redes sociales. Yo ahora Eetoy en una fase de la vida en la que los domingos de sillón y series quedaron atrás y parecen lejanas, en la que no salgo del barrio, y paso las 24 horas del día con el #bebébracero, así que creo que instagram es mi única conexión con el mundo, que veo (cuando puedo) mientras le doy el pecho al bebé.

Estando tan desconectada te das cuenta que instagram parece una realidad paralela: vacaciones idílicas, niños perfectamente despeinados, colores pastel, cupcakes por todas partes... evidentemente, he dejado de seguir esas cuentas que para mi estado mental actual son altamente tóxicas; Salvo cuatro o cinco que me sirven de terapia de choque, todas las personas a las que sigo tienen una vida, sin adjetivos, tal cual; o muestran puntos de vista que me gustan, y no necesariamente con fotos pinterest, sino con argumentos y contenido (lo que no excluye que las fotos sean cuidadas).

De todas, os muestro cinco de las que ahora son mis preferidas. No pongo las más conocidas -obviamente- ni las que creo que seguís todos los que pasáis por este blog, sino las que más me gustan de los temas que más me interesan. Allá voy:

1. @babyledweaningideas



En asuntos de maternidad, esta cuenta es la que más me gusta ahora mismo. Es de una madre que está siguiendo el método BDW (por sus siglas en inglés, baby led weaning), que se basa en dar de comer a los bebés sin papillas, sino en alimentos enteros (adaptados a su edad, claro). Hay ideas, ayuda y recetas para los padres que quieren seguir este tema. Y sobre todo, los vídeos de su bebé comiendo son hipnóticos :)


2.@lindesca



Es la cuenta de la escritora Elvira Lindo y la sigo porque ella es mi escritor (lo pongo en masculino como genérico) favorito, y sus fotos son muy generosas, libres y nada dogmáticas. 


3.@carucienfuegos


En la cuenta de Caru se puede encontrar, sobre todo, las ideas que ella misma pone en marcha en su día a día para llevar una vida sostenible. Consumo responsable, paternidad, y muchos temas que ella muestra con mucha naturalidad. Además no da consejos ni charlas, enseña lo que hace. Y contesta todos los comentarios y resuelve todas las dudas, porque es así de maja.


4.@verolerovero



Instagram está repleto de grandes fotografías, pero a mí las imágenes de esta cuenta son las que más me gustan, tienen muchísima fuerza.

5.@nitanhealthynitanfit



Los temas de nutrición son de mis preferidos, y esta cuenta es una mina. La descubrí por el IG de @anafilipipower y para mí ha sido una revelación; yo era de las que iba al supermercado comparando etiquetas y he cambiado la mentalidad por completo. Los textos que acompañan las fotografías son tan honestos que a veces hasta noto la bofetada, pero a mí me convence 100%.

Pues hasta aquí mis cinco. ¿Alguna recomendación?
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